
El Fuego de Prometeo
24 agosto, 2026Una reflexión sobre las supuestas bondades de la IA como asistente virtual para la soledad de una sociedad que ha entronizado al minotauro, el hijo del desorden entre el Cielo y la Tierra.
Hace unos días leí un texto fabricado convenientemente por IA alabando, una vez más, las migajas que caen de la mesa del rico Epulon de las tecnológicas, que pertrechan como Sauron un ejército de engendros varios con “alma de IA”, que el mismo dirige desde sus entrañas corporativistas transnacionales y transhumanistas para la conquista, ya no del mundo sino del alma humana.
Se alababa que las abuelas que se sienten en soledad, ante el fracaso de las estructuras familiares que la tecnociencia y sus ingenierías sociales y la esclavitud contemporánea han acabado de dinamitar, están al menos acompañadas por asistentes y/o psicólogos virtuales e irreales, que pueden ofrecer “disponibilidad constante, paciencia infinita y acceso inmediato a personas que hoy enfrentan barreras para recibir ayuda profesional.”
Se defiende que ante el desmantelamiento primero del sentido religioso de la existencia, allá por el Renacimiento, el desmantelamiento de los deberes con especial énfasis en los derechos, allá por la Revolución Francesa, y la correspondiente deificación del ser humano y el desmantelamiento de cualquier verdad en una miasma de relativismo en esta posmodernidad líquida, que una de las soluciones a esta soledad de nuestros mayores y a la prevención del suicidio de cientos de miles de jóvenes en todo el mundo por falta de sentido es poder hablar con un androide que les calma a las tres de la madrugada, cuando la ansiedad del vacío existencial se hace insoportable.
Nuevos minotauros, mismos laberintos de soledad a la espera de la verdadera redención mientras se sigue devorando a las sucesivas generaciones.
Si nos acomodamos a que esa es la solución, la fácil, la que no implica nuestra entrega y una metanoia, una transformación de la mirada que por fin ve que esta sociedad se olvidó de conectar con su dimensión espiritual que es la única que realmente libera, estaremos celebrando el parche, callando el síntoma, pero no la causa de que la abuelas estén solas, los hijos sean educados por alexas, los jóvenes busquen un comunicación sin doble dirección, sin corazón, en sus pantallas.
Es la adaptación a la derrota, la adaptación a una cibercracia que mientras la abuela consulta la receta con su asistente su espada Palantir usa la IA para derribar gobiernos y construir un nuevo orden mundial donde la falta de corazón, de conciencia, por tanto, permitirá usar drones contra niños indefensos sin ningún tipo de moralidad que lo refrene.
O invitará a eutanasias a la carta a niñas violentadas en el núcleo por la propia crueldad de una sociedad hipersexualizada, como la mejor solución, pues ejerce su “libertad de morir”, porque nadie la supo criar, educar y sanar. O a enfermos desesperados -que ya no valen para nada- y que serán recomendadas por la IA médica, que sustituirá de forma “más eficaz” el desgaste de nuestros médicos, que mientras expenden protocolos como única medicina observan sin resistencia el desmantelamiento del sistema sanitario y sienten la presión de conciencia oculta de ceder a los intereses de la farmamafia que han matado su vocación.
Eutanasias ejecutadas por la judicatura que sustituirá convenientemente a las cloacas del poder político por estructuras más “neutras”, aparentemente, sin emociones ni pasiones bajas, pero que desde su neutralidad y la invisibilidad de sus entresijos, operan con una densidad que pareciera venir del inframundo, decidiendo quien sobra en este laboratorio de iniquidad.
Además es obviar, mirando para otro lado, por las migajas de su entretenimiento de nuestro vacío existencial y social, no solo que es una herramienta sesgada por el capital feroz, sino que su implementación necesita una cantidad de minerales críticos y de agua que será la puntilla para nuestros heridos ecosistemas.
España entera ha sido eufemísticamente llamada: “Tierras de sacrificio”, para alimentar energéticamente a esta bestia parda insaciable en recursos naturales, que promete al fin el Paraíso en la tierra gracias a la entronización de la máquina como única deidad, abriendo el camino a lo que en lenguaje cristiano es la figura del AntiCristo, que al igual que la IA es el mico de la inteligencia, este será el mico de Dios una imitación grotesca de lo que realmente libera a un ser humano.
Nada nuevo bajo el sol, Moisés en el Sinaí dialogando con Dios y los que prefieren las lentejas y las cebollas al maná del Cielo adorando al Becerro del Oro en los desiertos del mundo, como si no hubiera un mañana en el Más Allá.
Beatriz Calvo
Psd: el 90 % de la información en Redes Sociales está generada por IA. Menos este artñiuclo y unos cuantos más…. Somos minoría, pero aún sabemos pensar, escribir, reflexionar, amar y acompañar jóvenes, abuelas y lo que Dios nos mande abrazar.
Si quieres apoyar mi labor de comunicación.
Por un periodismo con Alma




