Ecología del alma
Herramientas para cultivar una ecología del alma

Albergue Sálama

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Tengo el privilegio de haber vivido aquí,  quince años de mi vida, y doy gracias todos los días por ello. El primer edificio es el Albergue Sálama, un lugar para practicar un turismo que a mi me gusta llamar “de interior”, pues  la  naturaleza externa de este lugar es de una belleza que enmudece y se convierte desde el asombro en el espejo prístino donde se refleja la naturaleza interior, el alma una, que está llena también de paisajes y geografías intangibles, en las que reconocerse y encontrarse.

La segunda es mi casa que la abro para acompañar un trecho del camino, durante tres días de convivencia, es un proyecto que llamo. Acompañamiento en la naturaleza. Volver a casa

Acompañar es ser y estar atento al otro, es compartir el pan nuestro de cada día de forma cercana y cordial, ese pan que es la vida, que se amasa a diario en las artesas de lo cotidiano continuamente en movimiento. La vida es un camino de regreso a uno mismo, un boceto de sendero, un esbozo continuo de recuerdo de lo único realmente necesario.

Mi vida siempre ha sido en compañía, veintiocho años compartiendo el pan con todo tipo de personas. Construí para ello este lugar y en este reencuentro y reconciliación con este espacio que nació de lo profundo de mi corazón quiero compartirlo con quiera habitar juntos este claustro en la naturaleza durante los tres días que en las tradiciones sapienciales se recomienda recibir al huésped y servirle.

Acompañarnos un trecho del camino. Despertando una mirada contemplativa a las brumas que se levantan. Practicando movimientos que captan el hálito sagrado de la naturaleza como el Qi Gong. Meditar acunados en el silencio, a la espera de la escucha. Acoger la buena nueva que habla suave como las brisas. Cocinar en gratitud porque comemos los dones de la tierra. Fregar el cuenco, descansar. Caminar en la naturaleza y volverse paso y senda. Volver a callar, celebrar la palabra, sosegarse, reír o llorar si algo necesita ser llorado, redimido, atravesado. Volver a casa.

Tres días. Llegada el viernes y marchar el domingo. En verano todas las posibilidades.

El precio: un combinado de buena voluntad hacia la compañía recibida que deje contento tu corazón, tu das lo que quieres y puedes y un pago fijo por el hospedaje y la comida de 170 €.

Grupo máximo de tres personas.

Cada estación organizo un retiro de Qi Gong para aprovechar la energía que en ese momento la naturaleza está irradiando y ayudar al órgano relacionado a establecer una comunicación sanadora. Son días de convivencia, de compartir práctica y naturaleza, de viajar juntos por esta ciencia y este arte que es el Qi Gong.

Es también un sencillo albergue para peregrinos donde celebrar el silencio o la amistad o la familia… Está abierto a grupos que quieran organizar sus talleres o propuestas.

Os invito a que visités la página Albergue Sálama.